Semana de Vacunación en las Américas

Por 18° año consecutivo, la región americana celebrará la Semana de Vacunación de las Américas (SVA) que tendrá lugar del 25 de abril al 2 de mayo de 2020. Esta campaña, lanzada por la Organización Panamericana de la salud en esta ocasión tiene como lema: “Ama. Confía. Protege. #Vacúnate” buscando una reflexión de la comunidad, basada en el amor de las personas a sus hijos, sus familias y sus comunidades.

La Organización Panamericana de la Salud junto a la Organización Mundial de la Salud coinciden en esta fecha en la concientización por una vacunación responsable durante toda la vida, siendo esta la intervención sanitaria históricamente de mayor impacto y efectividad. Aunque existen distintas iniciativas como el Plan de Acción Mundial sobre vacunas (2011 hasta la actualidad) aprobada por 194 países miembros.

El Plan de Acción Mundial sobre vacunas tiene por objetivo principal sensibilizar acerca de la importancia de lograr una inmunización completa a lo largo de la vida y de esta manera, evitar millones de muertes causadas por enfermedades inmunoprevenibles, ofreciendo la posibilidad de tener una vida saludable y libre de estas enfermedades. 

En este año tan particular, y con el fuerte impacto tanto económico, como sanitario y social que genera la Pandemia del COVID-19 se sigue a la espera de la vacuna, que presentaría la solución definitiva al coronavirus. Sin embargo, en este contexto, distintos organismos oficiales de la salud argentina llaman a la reflexión sobre la vacunación contra el sarampión, que hoy tiene un nuevo brote en nuestro país, y para el cual si existe una vacuna.

El sarampión

Según la Organización Mundial de la Salud el sarampión es una enfermedad vírica muy contagiosa que afecta sobre todo a los niños y se transmite por gotículas procedentes de la nariz, boca y faringe de las personas infectadas (1). Esta enfermedad puede ser fatal, ya que puede producir epidemias que causan la muerte sobre todo de niños que son los más vulnerables, más aún aquellos que se encuentran en situaciones precarias. 

Si bien no existe un terapia específica para tratarla, si se dispone de una vacuna, la triple viral que protege contra sarampión, paperas y rubéola. Ésta se encuentra incluida en nuestro Calendario Nacional de Inmunizaciones, y se coloca en edad temprana: la primera dosis generalmente se administra entre los 12 y 15 meses de vida, mientras que la segunda dosis suele administrarse entre los cuatro y seis años (2).

En Argentina, se registró el último caso autóctono de sarampión en el año 2000 y en el año 2016 la Región de las Américas se convirtió en la primera y única del mundo libre de esta enfermedad. Luego, con el brote surgido en el año 2008 en el continente, en Argentina se presentaron muy pocos casos, en su mayoría importados y de personas que tuvieron contacto cercano a las infectadas. 

El 21 de febrero pasado se confirmó la primera muerte por sarampión, luego de  encontrándonos hoy frente al mayor brote desde 1998. Esto se debe a que en la actualidad existen personas que no recibieron la vacuna, pese a su obligatoriedad y gratuidad. 

Inmunidad Colectiva

Podemos decir que existen varias cuestiones de trasfondo, que no sólo tienen que ver con los crecientes movimientos antivacunas, y a la falta de información que ronda en torno a la efectividad o efectos secundarios que supuestamente estas causan. Si no, también a cuestiones estructurales: una porción de nuestra sociedad no accede al sistema de salud ya sea por falta de recursos o de información.

Las vacunas tienen efectos múltiples tanto individual como a nivel colectivo. Por un lado, nos protegen de la enfermedad, y por otro previene que personas con sistemas inmunes debilitados no se contagien, o que se genere un efecto rebaño o inmunidad de grupo. Cuando una persona se vacuna, se está protegiendo a sí misma, a su familia, amigos, protege a mujeres embarazadas, de esta manera a sus hijos, y por lo tanto a las generaciones futuras.

Se estima que existen en el mundo más de 20 millones de niños que nunca fueron vacunados, o vacunados de forma incompleta, con riesgo de padecer enfermedades graves, según datos de la OMS (3). Para que la inmunidad sea efectiva en una población, tiene que existir en esta una alta tasa de vacunación, cercana al 90 o 95% del total de la sociedad. Aunque sea minoritario el grupo de personas que no estén vacunadas, este puede generar un enorme impacto en la salud pública. 

La situación actual de coronavirus no escapa a esto, hoy en menos de cuatro meses hemos alcanzado cifras de contagio que rondan los 2,4 millones de personas en el mundo. Por lo tanto, no sólo alcanza con el desarrollo de una vacuna, sino también del compromiso y solidaridad de toda la comunidad al inmunizarse contra el mismo, para en el futuro controlar y evitar nuevos brotes de la misma.

Ampliar el acceso a la inmunización es crucial en la actualidad y es el principal objetivo de esta Semana de Vacunación en las Américas. Si bien, se entiende que todavía es necesario hacer frente a varias dificultades, es a partir de estas campañas que nos invitan a reflexionar y a hacernos parte. La inmunidad colectiva nos incluye a todxs. Y está en cada unx tomar responsabilidad ante a este compromiso de cuidarnos y cuidar al/lxs otrxs.

Florencia Bejarano Biglia. Licenciada en Comunicación Social. 

Universidad Nacional de Córdoba. 

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