Salve vidas, límpiese las manos

Esta campaña es impulsada desde el 2009 por la Organización Mundial de la Salud. Tiene por objetivo principal evitar la transmisión de infecciones dentro de los centros de salud. Según datos del 2016, uno de cada dos miembros del personal quirúrgico no se lava las manos cuando debe hacerlo. Hoy cobra importancia que tanto lxs trabajdorxs de salud, como las personas en general, tomen el recaudo de lavarse las manos. 

En el año 2009, la Organización Mundial de la Salud (OMS) impulsó la campaña “Salve vidas: límpiese las manos”, la cual renueva sus esfuerzos cada 5 de mayo. Su objetivo principal es promover la adopción de medidas en el lugar de consulta (hospitales, centros de salud, clínicas o consultorios privados, etc), demostrando que la higiene de las manos es el componente inicial para la reducción de las infecciones asociadas a la atención sanitaria (1)

Esta campaña está orientada a profesionales de la salud, líderes de prevención y control de infecciones, líderes de centros de salud y lugares de atención sanitaria, ministerios de salud y grupos de defensa del paciente: diferentes niveles para la adopción de diversas medidas en torno al lavado de manos (2)

Un poco de historia (3)

Ignaz Semmelweis fue un médico cirujano y obstetra, nacido en el entonces Imperio Austrohúngaro, y fue también quien descubrió que la fiebre puerperal, por la que morían las mujeres que acababan de dar a luz el la Clínica ginecológica de Viena, se debía a la contaminación de sus cuerpos con partículas cadavéricas. ¿Cómo llegó a este descubrimiento? 

Cuando Semmelweis ingresó a trabajar a esta clínica, notó que la sala de maternidad I, atendida por estudiantes de medicina, tenía tasas de mortalidad por fiebre puerperal más altas que en la sala de maternidad II, atendida por estudiantes para matronas. A este suceso se le atribuyeron diferentes factores o desencadenantes, como la vergüenza que sentían las mujeres frente a los estudiantes, o la mala ventilación del lugar. 

Si bien Semmelweis entendía que estas razones no eran las correctas, no fue hasta 1847 que descubrió la naturaleza de este suceso. Jakob Kolletscka, colega suyo y encargado de medicina legal (o forense) muere luego de trabajar sobre un cadáver, a raíz de haberse cortado el dedo con un bisturí mientras hacía su trabajo, y padeciendo los mismos síntomas que las mujeres con fiebre puerperal. 

Al realizarle la autopsia, Semmelweis encontró alteraciones patológicas similares a las de las mujeres y sus hijos, víctimas de esta afección; lo que lo llevó a concluir en una relación entre la contaminación cadavérica y la fiebre puerperal. Estas partículas se encontraban en las manos de los estudiantes de medicina, que muchas veces omitían lavarlas luego de practicar autopsias y al momento de atender a las parturientas, provocando así el ingreso de las partículas al cuerpo de las mujeres. 

Esto no ocurría en la maternidad II donde se encontraban las estudiantes para matronas, puesto que ellas no estaban en contacto con cadáveres, sino solamente con las mujeres que daban a luz. Frente a este descubrimiento, Semmelweis propone el lavado de manos con una solución de hipoclorito cálcico entre las autopsias y los exámenes a las puérperas, lo que logró reducir las tasas de mortalidad en la maternidad I, hasta igualarlas con las de la maternidad II. 

Sin embargo, Semmelweis fue despedido de la clínica poco tiempo después de su descubrimiento, y despreciado por la comunidad médica de Viena. Fue muchos años después de su muerte, con el desarrollo de la “teoría de los gérmenes” por parte de Louis Pasteur, que sus hallazgos encontraron explicación teórica, y hoy es considerado el pionero de los procedimientos antisépticos. 

Lavado de manos en el centro de salud

La OMS propone cinco momentos para el lavado de manos dentro del hospital, clínica o centro de salud: antes de tocar al paciente, antes de realizar una tarea limpia o aséptica, después del riesgo de exposición a líquidos corporales, después de tocar al paciente y después del contacto con el entorno del paciente. 

Todas estas medidas protegen al paciente de gérmenes, virus, bacterias u hongos que puedan estar en las manos del médicx, enfermerx o persona que toque al paciente; al mismo tiempo que protegen al personal de salud y al entorno (4)

Según datos del 2016 de la OMS, uno de cada dos miembros del personal quirúrgico no se lava las manos cuando debe hacerlo. Por estas causas, el 31% de los pacientes contrae una infección en el sitio quirúrgico, las cuales prolongan su internación de 3 a 20 días más de lo previsto (5)

El lavado de manos, hoy

Es importante traer a colación esta campaña, porque en los días que corren lavarse las manos es vital para todxs, tanto dentro como fuera del centro de salud, seamos personal sanitario o ciudadanxs habitando nuestros hogares. 

Desde el siglo XIX hasta hoy, el lavado de manos es una de las medidas higiénicas que más salva vidas en todo el mundo. Y no solo hablamos de evitar infecciones hospitalarias, sino también de disminuir la transmisión de enfermedades dentro del hogar. Lavarse las manos previene el contagio de hepatitis E, de la bacteria Escherichia coli (causante de Síndrome Urémico Hemolítico, en donde lxs niñxs son el principal grupo de riesgo), de gripe o influenza y, hoy también, de coronavirus. 

Sesenta segundos, o lo que nos toma cantar dos veces el feliz cumpleaños, restregando manos y dedos debajos del agua, y con jabón, ayuda a mantenernos a salvo, y a quienes nos rodean (6)

Marina Tsernotopulos. Licenciada en Comunicación Social.

Universidad Nacional de Córdoba. 

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