La sangre segura salva vidas

Este es el tema que propone la Campaña 2020 de la Organización Mundial de la Salud en el Día Mundial del Donante de Sangre. Esta fecha tiene el doble objetivo de agradecer a lxs donantes voluntarios de sangre y generar conciencia sobre la importancia de realizar donaciones periódicas para asegurar la disponibilidad, calidad y seguridad de la sangre. En este contexto de aislamiento que vivimos, desde el sistema de salud recomiendan profundizar las campañas de donación para asegurar un correcto abastecimiento.

El 14 de junio de 1868 nacía Karl Landsteiner, un biólogo y patólogo de nacionalidad austríaca que, en 1930, recibiría el Premio Nobel de Medicina por haber descubierto los grupos sanguíneos y su tipificación ABO . 

La importancia de una sangre segura

Se considera sangre segura a aquella que no contiene ningún tipo de virus, drogas, alcohol, parásitos ni sustancias químicas que puedan causar daños a lxs posibles receptores. Sin embargo, para la Fundación Banco Central de Sangre (1) no solo se trata de eso, sino que la sangre segura también tiene que ver “con la responsabilidad individual y colectiva en todos los niveles: la de los donantes, los proveedores de los servicios de sangre y también la de los gobiernos”. En este sentido, consideran que la sangre más segura es aquella donada voluntaria, desinteresada y solidariamente, en un acto de amor por lxs demás. Se trata del tipo de donación denominada altruista.

Por su parte, Natalio González Silva (MP. 33711), médico del Banco de Sangre de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), agrega: “La sangre segura proviene de todo el proceso previo a una transfusión, que implica la búsqueda de donantes altruistas y repetitivos. Con la repetición podemos conocerlos y ellos estar instruidos en todo el proceso. Recordemos que, de cada donación, se puede obtener 4 componentes (glóbulos rojos, plasma, plaquetas y crioprecipitados) que se requieren para ciertas enfermedades o para la producción de medicación en la planta de Hemoderivados de la UNC”.

Una brecha que se hace visible

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) (2), existen marcadas diferencias en los usos y donación de sangre en países de altos ingresos respecto a los de bajos ingresos. Lo que repercute directamente en el acceso a la sangre para los casos en que es necesaria. Por caso, de los 117 millones de unidades de sangre que se extraen en el mundo, el 42% se donan en los países de altos ingresos, donde vive solamente el 16% de la población del planeta. Además, hay una gran diferencia en el porcentaje de población donante de países de ingresos altos (32,6 cada 1.000 personas) respecto a los de países bajos (4,4 cada 1.000). 

Las transfusiones de sangre resultan claves para salvar vidas y mejorar la salud de las personas, sin embargo muchxs pacientes no tienen acceso a sangre segura cuando la necesitan. Si bien la OMS recomienda que los países cuenten con legislaciones, organización y redes de suministro que aseguren la sangre a lo largo y ancho de sus territorios, esto suele no suceder en buena parte de los países. Según un relevamiento de 2015, el 60% de los países cumplen con la recomendación. No obstante, la brecha se hace visible nuevamente, ya que en los países de ingresos altos el porcentaje asciende a 79% y en los de ingresos bajos disminuye al 45%.

La donación de sangre en Argentina

En Argentina, en 2004 se sancionó la Ley 25.936 que establece el 9 de noviembre como el Día Nacional del Donante Voluntario y Habitual de Sangre. Este conmemora la primera transfusión de sangre realizada en el país, en 1914, por el Dr. Luis Agote.

A más de 100 años de la primera transfusión de sangre en el país, según un informe de 2018 del Banco Mundial (3), Argentina ha crecido de manera sostenida en los últimos años y está muy cerca de alcanzar niveles de autosuficiencia. Entre 2011 y 2016, el porcentaje de donaciones de sangre por cada 1.000 habitantes pasó del 25,6 al 31%. Si bien depende mucho de distintos índices, se considera que el valor recomendado oscila entre los 30 y 40 puntos porcentuales. La clave está, básicamente, en el aumento de campañas realizadas para fomentar la donación de sangre voluntaria, de forma solidaria y desinteresada. Pero no hay que perder de vista que estos números, si bien han mejorado en los últimos tiempos, no alcanzan aún para el abastecimiento en todo el país. “A través de la búsqueda de donantes voluntarios podemos disminuir los periodos de escasez de hemocomponentes. En el caso del Banco de Sangre de la UNC, recibimos anualmente unas 10.000 donaciones aproximadamente y tenemos la suerte de contar con casi el 80% de ellas de forma voluntaria”, asegura el médico González Silva.

Igualmente, un tema clave a la hora de realizar extracciones es el de identificar quiénes pueden donar o no. El Ministerio de Salud de la Nación puso a disposición un breve cuestionario/test (4) en el que cada quién puede responder algunas preguntas y saber precisamente si puede ofrecerse como donante voluntarix.

Donar en contexto de pandemia

El aislamiento social y obligatorio que está atravesando el país obliga a realizar adaptaciones en muchos ámbitos y el de la donación de sangre no es la excepción. Desde el Centro de Operaciones de Emergencia (COE) de la provincia de Córdoba, se diseñó un esquema de donación de sangre que incluye la extracción en distintos puntos de la ciudad como los Centros de Participación Comunal (CPC) de la ciudad de Córdoba. Además, durante mayo se realizó una campaña en conjunto con algunos clubes cordobeses (Talleres, Belgrano e Instituto). El objetivo de esto es lograr que las personas de distintos puntos de la ciudad puedan realizar donaciones sin realizar traslados tan largos, para favorecer el abastecimiento de hemoderivados en la provincia.

Para realizar donaciones en Córdoba, hay varias alternativas, como el Banco Central de Sangre de la Provincia de Córdoba o el Banco de Sangre de la UNC. Para conocer el resto de los centros de donación de la provincia y el país, hacer clic aquí.

Rodrigo Bruera. Licenciado en Comunicación Social.

Universidad Nacional de Córdoba. 

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