Hepatitis: una enfermedad silente

La hepatitis es una inflamación del hígado que altera el funcionamiento normal de este órgano. Desde el año 2010, este día se destina a proporcionar información y un mayor conocimiento sobre la enfermedad, y a promover campañas para lograr erradicarla como un problema para la salud pública. En su detección son importantes los estudios de sangre, debido a que muchas veces se presenta de forma silenciosa. Durante la cuarentena, los testeos y controles disminuyeron considerablemente. 

Muchas de las personas que hoy están aquí leyendo, seguramente se vacunaron contra la Hepatitis en algún momento de su vida, obtuvieron un resultado durante un testeo por embarazo o de Infecciones de Transmisión Sexual (ITS), o escucharon sobre la importancia de usar preservativos durante las relaciones sexuales para evitar el contagio o la transmisión de esta enfermedad. Pero, ¿de qué se trata?

Como explican en Fundación Huésped, la hepatitis es una inflamación del hígado que altera el funcionamiento normal de este órgano (1). Generalmente no produce síntomas, por lo que sólo puede diagnosticarse mediante un análisis de sangre. Existen varios tipos de hepatitis virales: A, B, C, D y E. 

En la provincia de Córdoba, y en todo el país, la mayor cantidad de reportes corresponden a casos de Hepatitis B y C. Según Mariano Hurtado, médico infectólogo y Jefe del Programa de Hepatitis (perteneciente al Programa Provincial de VIH, ITS y hepatitis de Córdoba), para el año 2019 Córdoba contaba con una prevalencia de Hepatitis B del 0,9% y de Hepatitis C del 0,6% cada 100.000 habitantes. “Sin embargo, debido a que muchos casos de hepatitis virales pueden cursar de manera silenciosa durante años, es posible que los casos subdiagnosticados en la población sean relevantes y significativos, de ahí la importancia de la masificación de testeo en la comunidad”, explica el profesional. 

Durante la pandemia, y debido a las medidas de aislamiento social preventivo y obligatorio, disminuyó considerablemente la asistencia a los centros de salud por motivos diferentes al coronavirus. Junto con esto, la realización de controles prenatales, de testeos voluntarios para ITS) y las campañas masivas de prevención. 

Desde mediados de abril, las diferentes especialidades médicas fueron reabriendo los turneros, y las autoridades de salud empezaron a incentivar a las personas a continuar con sus controles y consultas. Aun así, la asistencia sigue siendo baja. 

Hepatitis de la A a la E

Las hepatitis virales causan “enfermedades hepáticas agudas y crónicas, y la muerte de cerca 1,4 millones de personas al año, en su mayoría de hepatitis B y C”. Los datos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), revelan que en la Región de las Américas, durante el 2019, al menos “3,9 millones de personas viven con hepatitis B crónica, 7,2 millones viven con hepatitis C Crónica, y 125.000 personas murieron” (2) por consecuencias derivadas de estas enfermedades. En 2016, el 56% de las nuevas infecciones de hepatitis B fueron por transmisión materno infantil (3)

Los distintos tipos de hepatitis virales tienen similitudes y diferencias entre sí. 

  • La hepatitis A es de transmisión fecal-oral, generalmente a través de agua y alimentos contaminados, o por el contacto directo con una persona infectada. Puede prevenirse con la vacuna (única dosis a los 12 meses de edad, según el calendario de vacunación nacional (4)), y con la correcta higiene personal y lavado de alimentos (con agua segura) antes de consumir. 
  • La hepatitis B puede transmitirse por la sangre, por vía sexual, o de madre a hijo durante el parto. Es prevenible con vacuna (esquema de vacunación al nacer), y manteniendo relaciones sexuales con preservativo. 
  • La hepatitis C también puede transmitirse por la sangre y por vía sexual, y a través del uso de jeringas contaminadas. Si bien aún no existe una vacuna, es prevenible evitando compartir jeringas, usando preservativo durante las relaciones sexuales; y cuenta con un tratamiento eficaz. 
  • La hepatitis D solo se transmite por sangre o vía sexual, y se contrae si previamente la persona estuvo expuesta a hepatitis B. Las formas de prevenirla son con el uso de preservativos, y teniendo las dosis de vacunas correspondientes a la hepatitis B. 
  • La hepatitis E mantiene similitudes con la hepatitis A, ya que su transmisión puede darse a través de agua o alimentos contaminados. Además, puede haber contagio de animales a humanos, y se ha comprobado que el virus tiene circulación endémica o “natural”. 

“Un futuro sin hepatitis”

Para la campaña de este año, la Organización Mundial de la Salud (OMS) busca promover la prevención de la transmisión materno infantil de la Hepatitis B, y la erradicación de la Hepatitis C con tratamientos antivirales; con el objetivo de lograr que las hepatitis virales dejen de ser una amenaza para la salud pública en el 2030. 

El Ministerio de Salud de la Nación se alinea con los objetivos de la OPS/OMS, buscando alcanzar una cobertura de notificación de embarazadas de al menos el 95%, la notificación de al menos el 95% de los casos sospechosos de esta enfermedad, y el tratamiento oportuno de al menos el 95% de los casos expuestos a Hepatitis B (5)

En cuanto a la prevención de la transmisión maternoinfantil, las estrategias incluyen el testeo obligatorio de la mujer durante los tres trimestres del embarazo, y el esquema de vacunación universal de Hepatitis B al recién nacido. “El abordaje de la transmisión maternoinfantil nunca es aislado, sino que incluye una visión y enfoque integral hacia la prevención de otras patologías de gran importancia, como la sífilis congénita o el VIH de transmisión vertical, entre otras”, explica Mariano Hurtado.

“Para el caso de la Hepatitis C, no existen vacunas preventivas, pero hay tratamientos con altas tasas de curación definitiva. De ahí surge la importancia del diagnóstico precoz que permita indicar un tratamiento curativo con el objetivo de lograr una erradicación definitiva de la enfermedad”, continúa el profesional. 

Por estos motivos es que cobra importancia reanudar la visita a los centros de salud. Tomando las medidas de higiene adecuadas, y respetando las medidas de distanciamiento social, se debe continuar con los controles prenatales, con los testeos voluntarios por ITS y con los controles de rutina.

Marina Tsernotopulos. Licenciada en Comunicación Social.

Universidad Nacional de Córdoba. 

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