«El hogar sigue siendo el lugar más inseguro»

25 de Noviembre: Día Internacional de la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer.

El Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer se conmemora con el objeto de denunciar la violencia que se ejerce sobre las personas, al ser discriminadas por su género y reclamar políticas en todos los países del mundo para su erradicación. Esta convocatoria fue iniciada por el movimiento feminista latinoamericano en 1981, en conmemoración a la fecha en la que fueron asesinadas las tres hermanas Mirabal por la dictadura de Trujillo en 1960, en República Dominicana. Hoy, en contexto de pandemia, el hogar de las mujeres sigue siendo el espacio más inseguro. 

Violencia de género en Argentina

La Ley de Protección Integral a las Mujeres: 26.485, define la violencia de género como toda conducta por acción u omisión, basada en razones de género, que, de manera directa o indirecta, tanto en el ámbito público como en el privado, basada en una relación desigual de poder, afecte su vida, libertad, dignidad, integridad física, psicológica, sexual, económica o patrimonial, participación política, como así también su seguridad personal. Como también la considerada violencia indirecta, toda conducta, acción, omisión, disposición, criterio o práctica discriminatoria que ponga a la mujer en desventaja con respecto al varón, perpetrada por el Estado o sus agentes.

En los últimos años, sobre todo a partir de 2015 con el colectivo #NiUnaMenos, el feminismo y el interés por las violencias de género fue aumentando de manera creciente. La violencia de género se encuentra presente en todos los ámbitos de nuestra sociedad. En la actualidad, la pandemia de Covid-19 trajo consigo nuevas formas de habitar los espacios y relacionarnos. Es así como el hogar que se supone un entorno seguro en estos casos, muchas veces se convierte en el escenario más frecuente donde mujeres y personas LGTTTBIQ+ conviven con la violencia de género. 

Mariela Lario es psicóloga y actualmente trabaja como profesional de la salud en el Centro de Salud N°57 de la Municipalidad de Córdoba, ubicado en el barrio Arguello. Un territorio con una población a cargo cercana a las veinte mil personas. Mariela nos comenta que “el contexto de encierro, de aislamiento, el tener que quedarnos en la casa agrava o empeora las situaciones de violencia. Sobre todo en lugares como en nuestra zona donde hay un problema de hacinamiento, de muchas personas viviendo en un mismo domicilio. Esto genera todo un estado muy delicado en el ánimo y en las relaciones. Hubo varias semanas y meses donde las parejas, los varones no salían a trabajar porque la mayoría son albañiles y estaba frenado eso y además, las mujeres no salían porque muchas trabajan en casas de familia, son trabajadoras domiciliarias y eso se vio interrumpido. Entonces se daba una convivencia permanente, donde se pierde el vínculo con otras personas. La relación no se oxigena por decirlo de alguna forma y la vuelve más vulnerable a la mujer y a los niños y niñas también. Esto es algo que nos ha preocupado porque no está el contacto con la escuela, no está el contacto con otras instituciones entonces se hace más delicada la situación.”

El acompañamiento durante la pandemia

“En nuestro caso reorganizamos todo el equipo para poder seguir garantizando la atención de las situaciones a pesar del Covid-19. Se desdobló en dos edificios y no se resintió la atención. En los casos en que se puede se hace por teléfono, pero en muchos casos cuando la persona convive con el agresor o no tiene el espacio de intimidad requerido para poder hablar sobre lo que le pasa se ha hecho presencial. Y eso vemos que es una dificultad que tienen en cuanto a la denuncia, por ejemplo, hubo denuncias que las hicimos desde el teléfono del centro de salud. Porque la mujer no podía hacerlo desde la casa, por las condiciones del domicilio, porque no contaba con un espacio para poder hablar tranquila y denunciar.” 

Mariela trabaja con un equipo interdisciplinario en el centro de salud municipal que forma parte de la Dirección de Atención Primaria de la Salud. Hace dos años se formó una comisión que elaboró una guía con herramientas y una orientación de cómo proceder en estas situaciones de violencia de género. Frente a esta problemática el centro de salud N°57 cuenta con un equipo interdisciplinario, pero esto no quiere decir que todas las situaciones de violencia de género se aborden de la misma manera y con las mismas disciplinas interviniendo. 

Esta situación no se puede decir que sea igual en todos los centros de salud. Somos cien centros y se trabaja de una forma similar en aquellos centros que tienen trabajadora social y psicóloga y es muy diferente el abordaje en algunos centros que no cuentan con estas disciplinas y que además no tienen trabajo comunitario. Entonces lo que sucede acá en este centro lo podemos observar en algunos, como forma de proceder y de trabajo comunitario. Remarco el trabajo comunitario, el trabajo con las redes, la articulación entre las instituciones para acompañar. Acá tenemos una mesa de organización, entonces se va haciendo todo un trabajo de red, pero en cada caso se va viendo lo que se necesita. A veces cuando no hay una urgencia se inicia con un proceso terapéutico para, por ejemplo, tomar la decisión de hacer una denuncia. A veces llegan después de haber denunciado del Polo de la Mujer, que recomienda un espacio terapéutico para poder sostener todo el proceso”.

La información disponible

A través de internet y los medios podemos observar un aumento en la visibilización de las violencias de género, como así de los lugares donde recurrir en estos casos. Sin embargo, a pesar de esta difusión y los grandes avances legislativos en nuestro país como la Ley Micaela; la modificación del código civil y comercial con la privación de responsabilidad parental a femicidas; y el reciente cupo laboral trans, entre otras, hoy en nuestro país los casos de violencia de género siguen en aumento. Los femicidios según el informe presentado en julio de este año por el Observatorio de Femicidios de la Defensoría del Pueblo de la Nación, alcanzaron el número 168 (15% más que el año pasado) (1) y, según otras fuentes, 223 en los primeros nueve meses del año.

Desde el centro de salud Mariela observa que “más que una variación en la cantidad de situaciones de violencia de género que nos llegaban antes de la pandemia y las que nos llegan ahora lo que creo que ha cambiado significativamente es la complejidad de las situaciones”. Este cambio significativo se ve reflejado a partir de las medidas establecidas de aislamiento preventivo y obligatorio “con la pandemia hemos observado algunas dificultades ya que se empezó a trabajar en forma remota a través del teléfono en el Polo de la Mujer y son situaciones que muchas veces requieren del encuentro para que se pueda dar una atención de calidad. Entonces, actualmente una mujer que quiera hacer una denuncia no puede ir a hacerla presencialmente, es por teléfono. Quizás si hay más situaciones de violencia, pero yo pondría más hincapié en cómo se ha complejizado la pandemia. Hubo momentos en donde hubo paro de colectivos, la cuestión económica. Esto de que la mujer no puede llegarse hasta el Polo de la mujer son cosas que hacen que se complejice.” 

Desde la OMS se encuentra disponible desde casi el inicio de la pandemia, una guía de Preguntas y respuestas: violencia contra la mujer durante la pandemia de COVID-19 (2) en la que puede consultarse cómo accionar ante distintas situaciones. También se pueden encontrar disponibles los números de contacto para realizar denuncias, como la línea 114 (3) desde Nación y el 0800-888-9898 perteneciente al Polo de la Mujer. Hoy el hogar de las mujeres sigue siendo el lugar más inseguro: el 64% de los femicidios de este año ocurrió en la vivienda de la víctima.

“Si bien los medios de comunicación han colaborado mucho en desnaturalizar la violencia de género, me parece que nos falta avanzar a las instituciones. El trabajo en el Polo de la Mujer ha sido un avance importante en cuanto a la política pública en la atención de la violencia de género. Pero creo que nos falta muchísimo. Porque hay mucho hincapié en el hecho de denunciar, que obviamente es muy importante y en muchas situaciones es clave para que de ahí se desprenda la medida cautelar, es decir, una medida de protección para que cese la violencia inmediatamente, no hay dudas en eso. Pero el proceso tiene a la denuncia como uno de los momentos importantes, que requiere todo un acompañamiento que muchas veces en forma reiterada vemos que no lo tienen las mujeres. Un acompañamiento desde la justicia y desde los equipos técnicos”.

Florencia Bejarano Biglia

Lic. en Comunicación Social

Universidad Nacional de Córdoba (UNC)

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