Diversidad cultural y descolonización en Nuestramérica

Hablar del Día del Respeto a la Diversidad Cultural, nos lleva necesariamente a pensar en el Día de resistencia por la descolonización de las Américas, conmemorado el 11 de octubre que es, además, el Día de las Niñas. El 11 de octubre nos simboliza el último momento en el que nuestros territorios fueron libres, desposeídos de los colonizadores, una Abya Yala en libertad. Y digo “los colonizadores” adrede pues en esa figura se concentra todo aquello que nos representa el sistema patriarcal-capitalista y el sistema colonial: varones, blancos, burgueses, heteronormados. Allí se funda un sistema mundo moderno que sostuvo expropiaciones, invasiones, despojos, vaciamientos y violencias de todo tipo en nuestros territorios nuestroamericanos.

Durante años y años fue llamado Día de la Raza, referenciando el cruce racial existente a partir de la llegada de Colón a América, sin considerar falsos mestizajes ni relaciones de poder racializadas, legitimando la ficción racial y las jerarquías que esta avala, así como las violencias, xenofobias y odios racistas.

Por Decreto 1584/2010, en el año 2010 comenzó a llamarse Día del Respeto a la Diversidad Cultural. Ello significó un enorme avance en la manera en la que percibimos el momento histórico de la colonización, visibilizando además la diversidad cultural existente en nuestros territorios nuestroamericanos.

Este cambio da cuenta de que la división de la humanidad en razas carece de validez, sancionando y censurando todo racismo existente. A su vez, el Plan Nacional Contra la Discriminación estableció, entre sus prerrogativas, que el 12 de octubre sea un “día de reflexión histórica y diálogo intercultural”. Esto implica dejar de conmemorar “la conquista” de América y el eurocentrismo, para focalizar en la enorme variedad de culturas que los pueblos indígenas y afrodescendientes han aportado y aportan a la construcción de nuestra identidad.

Ficción racial

No obstante, aún hoy, siglo XXI, la racialidad aparece como marca que discrimina y excluye. Todavía se cometen crímenes legitimados por diferencias raciales (sumado a los perpetuados en nombre del género, la identidad, la sexualidad o la clase). Y, en la nominación de la conmemoración del 12 de octubre, se solicita el “respeto” a la diversidad cultural. En ese respeto se debe reclamar también equidad y una verdadera inclusión de las diversidades culturales, sumado a un efectivo respeto por los derechos humanos de nuestros pueblos originarios y de lxs ancestrxs de Nuestramérica.

En el marco de una pandemia mundial, se dejó en claro cuáles son las poblaciones privilegiadas y aquellas que importan más a los estados racistas. Las comunidades de nuestro país dieron muestra del estado de abandono y precariedad en la que viven. Las constantes violencias y maltratos a los que se expuso a la comunidad qom en el Chaco así como las faltas de acceso a servicios y a una vida digna permanente a los wichi de Salta; o las violencias territoriales, físicas y políticas permanentes a los mapuches, por nombrar algunas de ellas, demuestran que aun nos falta mucho para hablar de inclusión, pertenencia, respeto por los derechos humanos e igualdad.

Cuando vemos las violencias y vejaciones a las que se expone a las comunidades indígenas, debemos hablar de racismo a nivel estructural, legitimado por un sistema que jerarquiza a sus pobladores. Es por ello que, utilizar la interseccionalidad como una forma de ver el mundo, nos permitirá complejizar la mirada y comprender las desigualdades hacia el interior de nuestros territorios nuestroamericanos.

Frente a esto, la urgencia pasa por descolonizar. Y con ello no hablamos a volver a un estado anterior al genocidio colonizador, pues sería ingenuo e imposible. Pero sí hablamos de romper moldes coloniales establecidos, repensar las relaciones de poder, así como los mecanismos racistas y patriarcales y de las políticas que reproducen estas desigualdades y opresiones. Día de la resistencia por la descolonización de las Américas

Hablamos de desarmar un sistema mundo moderno que excluyó nuestros saberes y cosmovisiones ancestrales, que expulsó las medicinas indígenas, nuestras lenguas originarias tan ricas y profundas, nuestros sistemas de cultivo que respetaban los territorios y sus ciclos, las espiritualidades y cosmovisiones, que legitimó lenguajes y saberes eurocentrados y que se encargó de concretar un genocidio, un ecocidio y un etnocidio.

Descolonizar nos lleva a pensar en desarmar relaciones de dominación sostenidos en la ficción racial, pero también a desarmar entronques patriarcales construidos entre un patriarcado colonial y otro ancestral. De esta manera, lograremos aquello tan deseado: territorios libres, cuerpos autónomos y recuperación ancestral.

Paola Bonavitta. Doctora en Estudios Sociales en América Latina.

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